El KPJAYI (Krishna Pattabhi Jois Ashtanga Yoga Institute) (3)

En realidad todo lo que he contado anteriormente como anécdota e información tiene su punto de interés para ubicarnos en un determinado contexto. Pero lo realmente importante aquí es el KPJ Ashtanga Yoga Institute. Lo que nos mueve a personas de todo el mundo a venir aquí y a invertir una cantidad considerable de tiempo y de dinero es el estudiar desde la misma raíz, el mismo lugar y con la misma familia desde donde surgió esta tradición y toda esta gran motivación que tenemos sobre aprender y progresar en nuestra experiencia personal con el Ashtanga Yoga. De alguna manera muchos de los que estamos aquí hemos dedicado la mayor parte de nuestro tiempo y energía a su transmisión. Aunque no todos. No es necesario ser profesor (ni tener intención de serlo) para venir aquí. Lo prioritario en este lugar es la experiencia personal con la práctica. Y en Ashtanga Yoga se insiste hasta la saciedad que eso es lo prioritario para poder enseñar y transmitir. Desde el esfuerzo y personal diario y a lo largo de muchos años. En Ashtanga no existen atajos ni recetas mágicas ni cursos de apenas 200 horas donde al final dan un diploma de profesor. Aquí uno se sumerge, quiera o no, en la verdadera tradición y en las raíces de lo que es el yoga en toda su profundidad. Por supuesto que no es necesario el venir aquí para vivir todo eso. Afortunadamente. Pero sí que de alguna manera para los que podemos tener la oportunidad es una experiencia irrepetible que tratamos, en la medida de lo posible, de repetir anualmente. Aquí todo gira y converge en torno a la práctica. Las horas de irse a dormir, el número de horas de sueño, la comida. Se trata de ahorrar la máxima energía para tratar de expresarla en toda su plenitud la hora y media o dos horas que dure la práctica personal de cada día. A la práctica personal diaria en sánscrito se le llama sadhana. Es un término muy utilizado en el yoga en general. Depende la tradición en la que cada uno se embarque la sadhana puede variar. Para los que practicamos Ashtanga yoga ya sabemos cual es. Práctica diaria de la secuencia de Ashtanga Yoga hasta donde te haya enseñado tu profesor. Respiración lenta y profunda con sonido suave producido en la garganta. Máxima atención y concentración durante la práctica. Unos minutos de descanso al final.

5.Conferencia de Sharath de los sábados a las 9.30

Normalmente (aunque hay no pocas excepciones) cuando alguien empieza con el aprendizaje del Ashtanga Yoga es cierto, y hasta cierto punto lógico, que casi nadie empiece practicando a diario. Pero según se va avanzando en la práctica a lo largo del tiempo la tendencia natural y espontánea que a cada uno le surge es el ir incrementando paulatinamente los días que dedica a su sadhana, a su práctica. Siente que ese tiempo y ese espacio es un momento de paz y de luz. Que poco a poco el resto de las facetas y experiencias vitales se nutren a partir de la sabiduría que proporciona la práctica diaria. Cuando la práctica es diaria ya no hay que hacer un gran esfuerzo de voluntad para acceder a ella. Es algo que surge ya de manera natural y espontánea. Forma parte de ti y es algo de lo que sabes que ya no puedes prescindir.

Las circunstancias que se tienen que dar en la vida de una persona para venir a Mysore con excepcionales. Todo tiene que converger a nivel familiar, económico y profesional. Y además desde hace unos años es tal la demanda de alumnos que tienen intención de venir que no todos cabemos. Desde hace unos 3 años existe un curioso “proceso de selección a la india”, es decir, incomprensible para nuestras racionales mentes occidentales, con lo cual todo se complica infinitamente más. Hay personas que hacen verdaderos esfuerzos económicos y personales para venir aquí. Venir desde América es una auténtica proeza con algunos viajes de casi 48 horas de duración si la escalas no son muy propicias. Aunque el día a día es relativamente barato todo ha subido muchísimo en los últimos años. La práctica de yoga en el KPJAYI es bastante cara incluso para la economía de nuestros países cuya moneda es muy fuerte comparada con la rupia. El primer mes son, dependiendo de cómo esté el cambio, entre 450-500 € y los meses siguientes (para los que se queden) es de unos 325 €. En ese precio está incluido 4 clases Mysore a la semana y 2 guiadas + la conferencia de Sharath de los sábados y 3 sesiones de chanting de mantras de unos 30 minutos. That’s all.

Ahora mismo según mis cálculos debemos estar estudiando unas 300 personas son Sharath y unas 80-100 con Saraswati. Nos encontramos con una comunidad de alumnos procedentes de todo el planeta. Quizá el continente africano sea la única excepción con unas pocas personas de Egipto o Sudáfrica. Los continentes más numerosos en cuanto alumnos son Europa, dominantemente UK y los países nórdicos pero con la sorprendente gran emergencia a nivel continental que está teniendo en los últimos 3-4 años España. Sin embargo puedes encontrar gente de casi cualquier país europeo. EEUU y Cánada son dos grandes feudos mundiales del Ashtanga Yoga y de nuevo en este continente (América) nos encontramos con un gran boom de profesores y alumnos de países centro y sudamericanos (México, Brasil, Chile, Argentina como principales, pero no únicos).

Cuando uno llega a Mysore y se acomoda en casa prácticamente lo primero que tiene que hacer es ir a registrase al KPJAYI. Puedes hacerlo a lo largo de los 5 primeros días del mes que comienzan tus clases. Debes esperar una cola (muy larga a veces) frente al despacho de Sharath y llevarle una serie de documentos, entre ellos una copia impresa del email donde te confirman que has sido aceptado para venir. La estancia mínima es de 1 mes y la máxima es de 3 meses. Y la temporada dura desde el 1 de Octubre al 31 de Marzo. A la hora de pagar puedes hacerlo completo por el periodo de tiempo que has sido aceptado o pagar mes a mes, pero en este segundo caso tienes que hacer lo que llaman una re-registration al final del mes y esperar de nuevo la larga cola. Hasta no hace mucho no existía un número máximo en cuanto a los meses que podías venir y era bastante habitual conocer gente que pasaba desde 6 meses a 2-3 años consecutivos de estancia.

Cuando te inscribes Sharath te da lo que llaman el “Student Pass que es la tarjeta de estudiante que debes llevar todos los días a clase y dejarla a tu lado durante la práctica. En la tarjeta figura la fecha que empiezas y en la que terminas y tres horas del día diferentes que son tus turnos de clase: Saturday Led Class (clase guiada del sábado), Monday Led Class (clase guiada del lunes) y Regular Class (de martes a viernes para las clases no guiadas). Los días de clases guiadas hay 3 turnos: a las 4.30 am, a las 6 am y a las 7.30 am. Las clases Mysore empiezan a las 3.45 am y Sharath está terminando de dar clase en torno a las 11 de la mañana que es cuando vuelve a su casa (vive a unos 100-200 metros del Main Shala). Mis turnos para las clases guiadas son a las 6 los sábados, a las 4.30 los lunes y un horario muy tardío para las clases Mysore, las 8 am. Es muy curioso porque para llegar a clase aquí rige una concepto que se llama “Shala Time” que son aprox 20 minutos antes del horario convencional. En la shala hay un gigantesco reloj adelantado en torno a 20 minutos con respecto a la hora que hay en tu móvil o reloj. Así que siempre tienes que calcular 20 minutos antes para llegar. Para las clases Mysore debes llegar como mínimo 15 minutos antes de la hora que te han asignado. Y nunca entras directamente nada más llegar. Debes sentarte en el vestíbulo de entrada junto con otras 20-25 personas que tienen tu mismo turno y cada vez que Sharath dice en alto el ya mítico “One More” es que se ha quedado un sitio libre en la sala y puede entrar el siguiente. Normalmente uno debe esperar en el vestíbulo entre 30-40 minutos para empezar su práctica. Los sitios que se quedan libres no es porque el alumno haya ya terminado.  Aún le queda hacer toda la secuencia de posturas finales. Pero para las finales tenemos que recoger la esterilla y dirigirnos al vestuario. Es tal la afluencia que ha habido que habilitar los vestuarios desde hace ya muchos años como lugar de práctica para hacer la secuencia final.

7.KPJAYI Student Pass

La shala actual permite acoger la práctica de en torno a 70 alumnos al mismo tiempo +16 en vestuarios para posturas finales, 8 en el de chicas y 8 en el de chicos. En la India separan los vestuarios, no como nosotros en la escuela : )  Uno puede imaginar desde la distancia que la energía y la intensidad que se puede llegar a crear en una clase con 70 personas unido a la elevada temperatura y humedad es más que considerable. Las esterillas muchos días apenas quedan separadas lateralmente por 5-10 cm y 30-40 cm con la de delante y detrás con lo cual uno debe ser muy consciente de lo que sucede a ambos lados para no darle una patada o codazo a la persona que está junto a ti. Pero bueno, ya tenemos aquí muchas estrategias desarrolladas para que eso ocurra lo menos posible. Aunque no siempre es evitable y un “sorry” debes tenerlo disponible en los labios para cualquier momento.

La shala donde practicamos ahora no es la de siempre. De hecho para la historia del Ashtanga Yoga es relativamente moderna ya que su inauguración data del año 2002. En los 50 años anteriores Pattabhi Jois estuvo enseñando en un cuartucho de unos 20 m2 de una casa medio destartalada donde apenas cabían 8-9 alumnos. Era un barrio mucho más humilde y de gente con muy pocos recursos llamado Lakshmipuram. Fue en 1948 cuando abrió el Ashtanga Yoga Institute para investigar sobre los efectos terapéuticos del yoga y siempre basados en las escrituras tradicionales del yoga.

4.Sharath, Pattabhi Jois y su hija Saraswati

Guruji (así es como es conocía cariñosamente a Pattabhi Jois) empezó a recibir por una gran casualidad de la vida (ya la contaré en otro momento) a los primeros occidentales a partir del año 1973. Probablemente él nunca sospechó que el método que, a partir de las enseñanzas de su maestro T. Krishnamacharya, comenzó a investigar y desarrollar durante décadas se extendería por el mundo entero. Incluso quizás durante la década de los 70 y 80 no tuviera más de 15-20 alumnos en los momentos de máxima afluencia. A finales de los 80 y primeros 90 Pattabhi Jois tenía ya 75 años. Es a partir de los años 90 donde empieza el primer despegue (aunque fuera tímido) del Ashtanga Yoga en occidente. El suyo sin duda es un gran ejemplo de que en el Yoga no hay atajos, de que es un viaje de muy largo recorrido. Solo ya en su ancianidad (aunque aún con un vigor increíble) empezó a ver ciertos frutos en su trabajo de toda una vida. Cuando el año 2002 él y su muy joven nieto Sharath con apenas 30 años abrieron la sala actual pensaron que si habían estado en un cuarto de 20 m2 durante 5 décadas una sala de 150m2 les duraría un siglo. Apenas 5 años después ya se quedó pequeñísima. Y en ella seguimos.

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