La llegada a Mysore (1)

El pasado 1 de febrero, lunes, en torno a las 8 am aterricé en el aeropuerto internacional de Bangalore (conocido como Bengaluru en lengua local) después de un largo viaje con escala de varias horas en Dubai. Los trámites de inmigración, visados y equipajes a la entrada en India suelen bastantes farragosos y lentos así que tocaba una vez más armarse de una buena cantidad de paciencia antes de resolver satisfactoriamente todos los trámites y conseguir salir del aeropuerto. Era mi cuarto viaje a India, tercero a la ciudad Mysore y segunda estancia para estudiar con Sharath Jois en el Krishna Pattabhi Jois Ashtanga Yoga Institute (en adelante KPJAYI).

Nos encontramos en el sur de India, muy en el sur, en el estado de Karnataka. Es uno de los 29 estados en lo que se estructura la organización territorial del país. La lengua local es el Kannada, uno de los veintitantos idiomas reconocidos (de los más de 2000 existentes) por el gobierno de la nación. Bangalore es la tercera ciudad del país en cuanto a población con más de 6 millones de habitantes. Se encuentra por encima incluso de las muy conocidas Chennai (antigua Madrás) y Calcuta. Bangalore es conocida como el Silicon Valley indio debido a que las más poderosas compañías tecnológicas tanto a nivel mundial como local han ubicado sus sedes principales en la ciudad. Pero Bangalore no es nuestro destino así que como información todo lo anterior ya es más que suficiente.

Tenemos que llegar a Mysore. Aún nos quedan 150 km por carretera. A priori no parece una larga distancia pero se pueden tardarse en recorrer 4 larguísimas e interminables horas. Aquí las carreteras y la circulación funciona con unos parámetros bien distintos a los que conocemos. Para llegar a Mysore normalmente has pedido por email un taxi en los días previos indicando tu vuelo, hora de llegada y nombre y (casi siempre) un amable conductor con un cartelito con tu nombre escrito te espera sonriente en la puerta de salida para llevarte a Mysore en el coche.  Los viajes en coche te los organiza alguno de los habitantes de Mysore que han convertido en su negocio y modo de vida la actividad de ayudar a los estudiantes de yoga en todas sus necesidades. Desde recogerte en el aeropuerto, conseguirte una vivienda para la estancia, cambiar tu dinero en rupias, alquilarte una scooter, conectarte con una babysitter para que cuiden de tus hijos mientras vas a practicar u organizar para grupos pequeños viajecitos de ida y vuelta los días de descanso. En fin de todo. Mi contacto habitual en Mysore es ya una leyenda por aquí. Se llama Ganesh Nagaraj, regenta el Ann’s Café y te puede ayudar y gestionarte todo lo que necesites. Sin embargo desde hace 2 años una compañía de autobuses ha montado una línea directa desde el aeropuerto del Bangalore al centro de Mysore. Se llama FlyBus y por poco más de 800 rupees (unos 11 euros) te traslada casi desde pie de pista a Mysore. En los foros de Facebook (Ashtanga Community in Mysore es el más conocido) había leído muy buenas experiencias, así que me animé a probarlo (ya que siempre antes había ido en taxi). En realidad la tarifa del taxi no es excesivamente elevada. Tiene que ir alguien desde Mysore (4 horas), esperarte y recogerte (1 hora) y llevarte de vuelta(otras 4 horas). Todo ello por apenas 40-45 €. El FlyBus que cogí era un artefacto de hace unos 25 años al que habían incorporado en los asientos pantallitas individuales para ver tu propia película. Las pantallas obviamente no funcionaban. Y, en realidad, no tenían pinta de haber funcionado nunca. Como cortesía de la casa te daban una botellita de agua sacada del maletero del autobús que debía estar a unos 40º. A estas alturas del viaje a uno ya le da casi todo igual y lo único que quiere es llegar a casa, ducharse, comer algo decente y descansar un poco. Eso sí. La puntualidad tanto de salida como de llegada impecable. Al césar lo que es del césar.

Pero aunque lo parezca aún no estamos en casa del todo. Nos encontramos en una hipercaótica estación de autobuses india. Mysore (Mysuru en kannada) es la segunda ciudad en población del estado de Karnataka con unos 800.000 habitantes. En el siglo XIX fue una localidad muy próspera sobre todo por el comercio de seda y sándalo. Hoy es la típica ciudad india de tamaño medio donde cada uno se gana la vida como puede. Los lugares más atractivos para visitar son el palacio de Mysore, la colina sagrada de Chamundi Hill, el palacio Lalitha Mahal (hoy convertido en hotel) y el famoso mercado de verduras y frutas llamado Devaraja Market. El trayecto desde la estación de autobuses a Gokulam lo haremos en auto-rickshaw, uno de esos vehículos tan conocidos en Asia que es como una moto de 3 ruedas cubierta con una especie de toldo y que puede transportar hasta 3 pasajeros. En general un pasajero occidental es una presa muy apetitosa para un conductor de rickshaw al que puede pedir como tarifa 4 ó 5 más de lo que cobrarían habitualmente a un habitante local. A los que ya nos sabemos sus “estratagemas” no nos van a engañar pero siempre es un momento “intenso” el verte rodeado de 10 ó 12 personas casi peleándose entre ellos y mostrando gran ímpetu en que seas su pasajero. Te agarran del brazo y tiran de ti. Te cogen el equipaje. Por el viaje a Gokulam, un trayecto de no más de 10-15 minutos, te piden hasta 400 rupees. En realidad ese trayecto no vale más de 150 rupees. Al final negocias un poco y con tantas ganas ya de llegar a casa a cualquiera de ellos les damos 200 rupees (algo menos de 3 €). Atravesar Mysore en rickshaw una nueva experiencia. Supone un contraste de experiencias. Es sumergirse de lleno en ese gran caos de tráfico y ruido, en ese bullir palpitante de la vida, esa mezcla brutal de olores desconcertantes, miles de personas de aquí para allá, animales mezclados con los coches, las motos y los rickshaws. Tiendas y negocios de todo tipo en medio de las aceras. Los bellísimos colores de los saris de las mujeres. Los coconut stands, los puestos callejeros de mangos y papayas recogidos apenas unas horas antes. La gran colina sagrada de Chamundi Hill. El trepidante Devaraja’s Market. Por fin en India ya de verdad. Por fin en Mysore. Ya casi llegando a casa.

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